Juan Luis Guerra @ Icónica Santalucía Sevilla Fest (Sevilla)
5 de Julio 2026
Hay conciertos a los que uno va a escuchar música. Y luego están los de Juan Luis Guerra, a los que uno va a recordar que todavía es posible ser feliz durante dos horas seguidas. Eso fue exactamente lo que ocurrió en la Plaza de España de Sevilla, donde más de 18.000 personas agotaron las entradas para una noche en la que el calor sevillano terminó rindiéndose ante el merengue y la bachata.
A las 22:30 en punto apareció Guerra con su inseparable 4.40 y, sin necesidad de fuegos artificiales ni discursos eternos, bastaron los primeros compases de «Rosalía» para que el público entendiera que allí nadie iba a quedarse quieto. Lo de permanecer sentado era una opción tan improbable como encontrar un sevillano que rechace una tapa gratis.
El concierto fue un viaje por casi cuatro décadas de éxitos. «La Travesía», «La Llave de mi Corazón» y «Vale La Pena» mantuvieron el ritmo mientras la banda demostraba por qué sigue siendo una de las más precisas del panorama latino. Cada músico parecía tener un metrónomo escondido en el bolsillo.
Con «El Niágara en Bicicleta» llegó uno de esos momentos en los que miles de personas cantan una letra de memoria y descubren que conocen hasta las pausas para respirar. Después aparecieron la delicadeza de «Para Ti» y «Estrellitas y Duendes», demostrando que Juan Luis Guerra puede bajar las revoluciones sin perder ni un gramo de magia.
Uno de los puntos culminantes fue el medley que enlazó «Muchachita Linda», «La Hormiguita», «Bachata en Fukuoka», «Que Me Des tu Cariño», «Frío, Frío» y «Burbujas de Amor». Una especie de grandes éxitos en formato exprés que provocó muchas sonrisas entre el público.
Hubo espacio para lucir a la banda con la presentación de los músicos y un espectacular solo de percusión antes de volver a acelerar con «Buscando Visa para un Sueño» y el reciente «Mambo 23», que convivió con los clásicos con una naturalidad envidiable.
El tramo final fue sencillamente demoledor. «El Costo de la Vida» recordó que el dominicano siempre ha sabido mezclar ritmo con crítica social. Después llegó el momento casi litúrgico de «Ojalá que Llueva Café», convertida en un gigantesco karaoke colectivo bajo el cielo sevillano. «El Farolito» y «Las Avispas» mantuvieron la fiesta en todo lo alto antes de que «A Pedir su Mano» y «Bachata Rosa» prepararan el terreno para el desenlace inevitable.
Porque todos sabían cuál era la última parada antes del bis a petición del respetable.
Cuando sonaron los primeros acordes de «La Bilirrubina», la Plaza de España dejó de ser un monumento para convertirse en una pista de baile gigante. Da igual la edad, el acento o la habilidad para seguir el ritmo: durante esos minutos todos parecían expertos bailarines… o al menos lo suficientemente convencidos como para que nadie se atreviera a discutirlo.
Juan Luis Guerra no necesita reinventarse cada verano. Le basta con hacer lo que lleva haciendo toda la vida: rodearse de músicos extraordinarios, cantar con una elegancia insultante y recordar que pocas cosas unen tanto como una buena bachata y un merengue bien tocado.
En tiempos en los que muchos conciertos buscan sorprender con pantallas gigantes, drones o efectos imposibles, Guerra demostró que el mejor espectáculo sigue siendo una colección de canciones que han sobrevivido al paso del tiempo y una banda capaz de hacer que 18.000 personas olviden durante un rato el reloj, el móvil y hasta los más de treinta grados de la noche sevillana.
Y sí, al salir había agujetas. Pero eran agujetas de felicidad.




































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































