Toody Cole & Her Band + Jenny Don’s And The Spurs @ Debaser (Stockholm)
25 de Agosto 2026
Hay conciertos que funcionan como una fotografía de un momento y otros que parecen abrir una puerta hacia varias décadas de música. La noche del 25 de agosto en Debaser Nova perteneció claramente a la segunda categoría. El programa reunía dos maneras distintas, pero sorprendentemente cercanas, de entender la música de raíces: el country-western eléctrico y acelerado de Jenny Don’t and the Spurs y el rock áspero, oscuro y profundamente emocional de Toody Cole, figura fundamental de Dead Moon.
Los primeros en subir al escenario fueron Jenny Don’t and the Spurs, alrededor de las 19:15. El grupo de Portland llegó con ese particular cruce de western, surf, rockabilly y garage que ha convertido a la banda en una de las propuestas más reconocibles del circuito underground norteamericano.
El arranque fue directo con “Trouble With the Law”, seguido de “On the Run”. A partir de ahí, el concierto avanzó como una película de carretera rodada a toda velocidad: “Sunset on the Alamo”, “Is It Too Late?” y “Sidewinder” llevaron al escenario la combinación de melodía country y nervio punk que caracteriza al grupo.
El repertorio también pasó por “Right from the Start”, “California Cowboy” y “Fire on the Ridge”, antes de entrar en terrenos más melancólicos con “My Baby’s Gone” y “Broken Hearted Blue”, canción que da título al álbum publicado por la banda en 2024. El tramo final incluyó “Three or Four Nights”, cerrando un set de unos cincuenta minutos.
Y entonces llegó Toody Cole.
A las 20:25, la noche cambió de textura. Si Jenny Don’t and the Spurs habían puesto en escena la velocidad y el espíritu fronterizo del rock’n’roll, Toody Cole and Her Band llegaron con algo más pesado: la memoria de Dead Moon, pero también la necesidad de demostrar que esas canciones siguen teniendo vida propia.
Cole, cofundadora de Dead Moon junto a Fred Cole, mantiene una conexión particularmente profunda con aquellas canciones. Su bajo y su voz fueron elementos esenciales del sonido de la banda, una música que unió el garage de los sesenta con el punk, el underground y, posteriormente, el grunge. Tras la muerte de Fred Cole y del batería Andrew Loomis, Toody ha continuado defendiendo ese repertorio junto a Kelly Haliburton y Christopher March.
El comienzo fue contundente: “Walking on My Grave” y “Caroline”. Después llegaron dos piezas que resumen perfectamente el lado más sombrío y psicodélico de Dead Moon: “You Must Be a Witch” y “Psychodelic Nightmare”.
La selección continuó con “Diamonds in the Rough” y “Johnny’s Got a Gun”, antes de que “It’s O.K.” introdujera uno de esos momentos en los que la canción parece pesar tanto como el recuerdo que contiene. El concierto no necesitaba reinventar el repertorio: la fuerza estaba precisamente en volver a esas composiciones y comprobar cuánto conservan de su carácter original.
La recta final fue especialmente significativa. “Dagger Moon” dio paso a “Fire in the Western World”, uno de los grandes títulos del universo Dead Moon. Después llegó “Dead Moon Night”, casi una declaración de principios, y finalmente “54/40 or Fight”, que puso el punto final al concierto. El set de Toody Cole duró aproximadamente una hora y quince minutos.
Lo interesante de aquella noche en Debaser fue precisamente el diálogo entre ambas bandas. Jenny Don’t and the Spurs representan una generación que ha convertido el country-western, el surf y el garage en una materia prima todavía plenamente contemporánea. Toody Cole, en cambio, llegó desde una historia ya escrita, pero lejos de presentarla como una pieza de museo.
Entre “California Cowboy” y “Fire on the Ridge”, por un lado, y “Walking on My Grave”, “Dead Moon Night” o “54/40 or Fight”, por otro, había más conexión de la que podría parecer. Ambos repertorios nacen de una misma necesidad: hacer música sin pulir sus aristas, conservar el peligro del rock’n’roll y demostrar que las fronteras entre country, garage, punk y rock de raíces son mucho más permeables de lo que sugieren las etiquetas.
La noche del 25 de agosto en Debaser no fue solamente una sucesión de canciones. Fue, sobre todo, un encuentro entre presente y memoria. Jenny Don’t and the Spurs llevaron el western hacia el territorio del garage; Toody Cole devolvió el legado de Dead Moon al escenario con un repertorio que sigue sonando urgente.
Y cuando sonaron los últimos acordes de “54/40 or Fight”, quedó la sensación de que ciertas canciones no envejecen: simplemente esperan a que alguien vuelva a enchufar los amplificadores.










































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































